Sagrado


Sagrado: Los indoeuropeos empleaban la raíz sak- y con sufijo sak-ro para nombrar todo lo que ameritase veneración. De ahí pasa al latín sacer ‘sagrado’, ‘santo’, ‘santuario’, ‘santoral’ y sancire ‘consagrar’. Esta da origen también a ‘execrar’ (maldecir, condenar) y ‘sacramento’. La raíz -dhot- ‘hacer’ se adosó para nombrar al encargado de los rituales: sak-ro-dhot, sacerdote a través del latín sacerdos, -otis, ‘sacrificio’, ‘sacrilegio’ (de palabra compuesta latina que significa “robar las cosas santas”), ‘sacrosanto’ (“consagrado en santuario”) y el término de parentesco más peculiar, tan chistoso el sustantivo como el personaje, ‘sacristán’ (por ejemplo, dicen las malas lenguas: si el hijo de la asistente doméstica no es del sacristán entonces es del cura).
El hueso sacro, situado en la base de la columna vertebral y en la porción superior de la pelvis, era llamado por los latinos os sacrum ‘hueso sagrado’, quizá porque en tiempos anteriores a ellos, y probablemente en otras culturas, fue un hueso ofrecido a los dioses en sacrificios. Este sintagma latino es una traducción del griego hierón ostéon, con el mismo significado, empleado para designar el mismo hueso.
Parece que la designación de ‘padre’ para el sacerdote católico (reprochada por los anglicanos quienes alegan que ese y otros apelativos son rechazados en la Biblia), surge de una frase de Ovidio[i] : sacra altera, patrem “el padre, otro objeto sagrado”, en el poema Metamorfosis –en quince libros– que data tal vez del año 10 antes de nuestra era.


[i]
Non tamen eversam Troiae cum moenibus esse spem quoque fata sinunt; sacra et, sacra altera, patrem fert umeris, venerabile onus, Cythereius heros. “Sin embargo el destino no permite que sea destruida la esperanza de Troya junto con sus murallas, y lleva el héroe Citereo [¿Eneas?] sobre sus hombros los objetos sagrados y, otros objetos sagrados, su padre, carga venerable.” En la Metamorfosis de Ovidio, edición preparada por C. Álvarez y R. Iglesias, Ediciones Cátedra, Madrid 1995.
Publio Ovidio Nasón nació el 20 de marzo del año 43 a. C. en Sulmona, Italia, como él mismo afirma. Era caballero de rancia estirpe, de cuya antigüedad se sentía orgulloso. Su padre fue propietario de fincas y murió a los noventa años, poco antes que su madre. Con su hermano realizaba en Roma estudios sobre retórica, para dedicarse al derecho en un principio pero, paulatinamente, dio muestras de sensibilidad poética en detrimento de la elocuencia prosaica requerida en el foro. Su padre le reprochaba inclinarse a unos estudios que no daban ningún provecho, puesto que el mismo Homero murió en la pobreza. Ovidio le contestaba procurando enmendarse, pero, involuntariamente, en verso:
Parce mihi, nunquam versificabo, pater!
"¡Perdóname papá!, puedo jurar / que nunca volveré a versificar."
Metamorfosis, Las, es un poema en hexámetros que recoge diversas historias y leyendas mitológicas sobre el tema de las metamorfosis o transformaciones, escrito con la voluntad de competir con Virgilio. Durante la Edad Media y el Renacimiento, la obra circuló casi como una enciclopedia sobre mitología clásica.
Por ejemplo, el Libro I comprende 14 episodios, desde la génesis del mundo hasta el momento en que Faetón se aventura en pos del sol para conocer a su padre: 1. Origen del mundo; 2. Separación de los elementos; 3. La creación del hombre; 4. Las cuatro edades; 5. Los gigantes; 6. Licaon; 7. El diluvio universal; 8. Deucalión y Pirra; 9. Pitón; 10. Dafne; 11. Io; 12. Argos; 13. Siringe; 14. Faetón.

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