Cinco de amor
He venido de repente
Hoy me ha nacido el deseo
y he llegado de repente a verte,
como le cae la lluvia de improviso
a ese manglar agostado en su pantano.
Como se despliega ese blanco
a visitar las nubes en agosto.
Me dices: “soy tan inalcanzable
como esa estrella allá tras el azul”.
La razón de mi visita es una excusa
para volver a repasarte con mis ojos,
para ocuparte como ocupa
ese blanco a la nube.
Mi mirada te acaricia
y sabes que te besa
el cuello y los párpados.
Mis ojos se pasean como un viento
por todos tus rincones.
En aras de amor propio
O de restablecer mi malparada estima
espero aún (pobre iluso) dejarte inquieta…
aunque sea con un soplo de mirada
tú sentirás que estuve y que allí quedo.
Nada que perder
Tus muestras de furia
ante la inequidad
hoy son remotas
pero reverberan en mi conciencia.
Blandes reclamos
como sables.
Consideraciones lógicas
de alguien que piensa
que el mundo se destuerce
sólo con la voluntad de hacerlo.
Me das eso,
lo tomo tarde,
cuando despierto
y reveo tus ejemplos,
como hablabas
y con qué juicio procedías.
Te perdiste un poco cada día
y una mañana desperté y ya no estabas.
y una mañana desperté y ya no estabas.
No hiciste planes para marzo,
mas que uno que otro obituario rezagado.
mas que uno que otro obituario rezagado.
Otra mañana más y estas cobijas pesan
como nostalgia sin memoria.
Al linde del desierto es media cama
su pedazo de ausencia,
la colcha lisa, sin mortificación,
sin que un atisbo de pensamiento haya hollado
la tersura de la almohada.
No tenías nada que perder
excepto 4 fidelidades hipócritas
y un amor por pereza badulaque.
Qué fácil pero qué difícil
Qué fácil pero qué difícil
Es fácil decirte:
Eres insultantemente hermosa:
Exijo recibir un desagravio:
En justicia puedo demandar
Una lenta masticada de tus ojos,
El regodeo de mis dientes en tus labios,
La sevicia de mis dedos
En la cojinería cubierta por tu piel.
Fácil sería imaginar
Que con mi lengua escribo el documento
Mediante el cual me posesiono
Dueño absoluto de tu territorio
(dueño absoluto de todo el territorio
que cubre de poros tu esqueleto).
Es fácil robarte una mirada.
Lo imposible es luego
Darle cabida en mis bolsillos
Por tantas que acumulo desde niño.
De una fácil ojeada yo te abarco y te concluyo.
Lo difícil es gritarte en los ojos que te quiero.
No puedo decir que viví 325.536 horas con la mujer más fantástica del mundo
Porque boté muchas fantaseando, delirios egotistas resueltos
en ausencias.
Perdí muchas horas por no verla, por no aceptar sus pies
bien plantados en la tierra
Ni querer ver su cerebro súbito viajero, del universo a la
rutina de su hogar.
Adoraba hablar con las estrellas, se entendían de maravilla
sin complejos de estatura.
Mis celos también le raparon su espontánea alegría.
Pretendo afirmar que viví 13.564 días con la mujer más
humilde del universo
Que develaba en un segundo las trapisondas de la avaricia
del poder
Que pronosticaba a golpe de ojos las intenciones de la
hipocresía
Que señalaba certera las maquinaciones del oscurantismo
religioso
Que clamaba furiosa contra la injusticia, la inequidad y la
guerra
Que increpaba a los dirigentes por su oportunismo y ceguera
hacia el futuro
Que combatía con denuedo la tiranía, el desafuero, el
despotismo
Aseguro que viví por 37 años con la mujer más lúcida del
mundo.
Su lucidez me cegaba y por 33 años intenté apagarla.
Lo logré, pero cuando vi que se me iba usé los 4 restantes
tratando de encenderla.
Imposible. No se deshace en 4 lo que se hizo en 33, pero en
ellos, feliz, comprendí mi vida:
Yo fui dios y ella el último gusano del mundo.
Y dios tuvo cuanto quiso para sí, al tiempo que se dolía de
no poder hacer nada por ella.
Caminó y sus divinos pies se movían con la errancia propia
del ilota,
sin rumbo pero con el claro objetivo de aplastar al gusano.
sin rumbo pero con el claro objetivo de aplastar al gusano.
Y el gusano murió y dios se derrumbó…
Sin gusano por aplastar no hay dios justificable.
Declaro que viví mi vida entera junto a la mujer
De más vasta conciencia en el universo mundo;
El resto no es vida: sólo he vivido la que viví a su lado.
Me sacó a la luz lo que mi ego ensombrecía,
Me mostró como espejo lo que era.
Prolija, con minuciosa precisión
Delineó lo que fui y lo que soy.
Me demarcó UN LUGAR EN EL ESPACIO.
Me enseñó la única razón de ser,
Dio sentido a mi oído y mi conciencia
Y me trajo de la mano hasta esa noche
Cuando la luna se tapó la cara.
Me abrió la puerta y señaló todas las ventanas
Y luego, poniendo punto final
En un gesto que dibujaba el horizonte,
Me empujó hasta el ser que fui primero
Aquel que yo fungía a su llegada…
Ahora, ya en el momento inútil,
Aún grito consternado:
¡No me apartes! ¡No me des la libertad que no he pedido!
Todas las noches
Cada noche
Te tomo la mano
Virilmente
No quiero que te repliegues
O, por cualquier desliz imponderable,
Te zafes y me excluyas
Me explayo
Ocupo la cama toda
Toda su amplitud
Para evitar los vacíos
(sin vacíos no hay ausencias)
Extiendo los brazos
Abarcadores
Abro mi mano derecha
Su cuenco se llena
Se llena con tu mano
Ahí estás… Siempre
Aunque, a veces,
Por ese mi perder en recurrencia
te descubro ausente
Entonces, mi mano se abre palma abajo
Y busca desesperada tu cuerpo
Y no te halla
Y me revela solo en esta inmensa
Planicie de la cama
Y loco y el dolor












Muy lindos sus cuentos...pero es hora de empezar la novela...el tiempo se nos está encogiendo...
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