Necromancia: El griego nekrós (νεkροσ) significaba cadáver y de él se derivan las compuestas ‘necrofilia’,
‘necrópolis’ (cementerio), ‘necropsia’ y ‘necrosis’ (muerte tisular). Lo mismo necromancia, forma de predicción
mediante el uso de cadáveres y, por extensión, práctica malévola especialmente
diabólica. La palabra se compone de nek- ‘muerte’, ‘matar’, anexada a manteíā ‘adivinación’,
derivada de mántis ‘profeta’, ‘adivinador’, y de donde proviene al
nombre del insecto mantis religiosa
en alusión a sus patas delanteras recogidas, lo que le da la apariencia de
estar orando.
Al llegar al latín, la palabra se asocia, erróneamente, con niger, nigra, nigrum por su vinculación con la obscuridad y se forma nigromancia, adivinación negra. De ahí se desarrolla la noción
‘magia negra’ para referirse a prácticas oscuras de intención malévola, y en
oposición, la llamada ‘magia blanca’, con intenciones no especialmente dañinas.
Evolución de la N

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