Hábito


Hábito: etimológicamente, un hábito es un haber, “algo que uno tiene”. Del latín habitus, originalmente participio pasado del verbo habere, tener. Se usó como reflexivo para ser y así el participio pasado vino a usarse de nominativo para “como uno es” –estado o condición personal–. En consecuencia se desarrolló en dos líneas “condición o apariencia externa”, de allí vestido, y “condición interna, cualidad, naturaleza, carácter” y más tarde “modo usual de comportarse”. Esta proliferación de significado se dio en el latín pero actualmente la noción ‘vestido’ se usa sólo en relación con religiosos y monjas.
Derivado del latín habitus se usó el verbo habitare, “tener algo frecuentemente o habitualmente”; de allí habitar, habitación, habitante, hábitat –que lo habita, literalmente– la tercera persona singular presente de habitare, usado en libros de historia natural del Medioevo y el Renacimiento para describir la clase de lugar donde vive una determinada especie.
Incidentalmente, la noción de adaptar el verbo haberehave inglés– para expresar “como uno es, como uno se comporta” se repite en behave.

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