Efímero:
usado
en la actualidad bastante libremente como ‘transitorio’, en su origen
significaba específicamente ‘con duración de sólo un día’. Viene del griego ephēmeros,
compuesto por el prefijo epí- ‘sobre’
y hēmérā ‘día’. Los griegos llamaban a la
mosca cachipolla ephēmeron,
ya que en su forma adulta vive sólo un día; en español se la llama también
‘efímera’[i]
por su nombre científico.
En ciencia de computación, efímero es
un objeto que se refiere fuertemente a su contenido en tanto la clave del
efemerón no haya sido recogida como basura, en cuyo caso lo haría débilmente.
Los efemerones resuelven el problema que se encuentra comúnmente cuando se
intenta ‘fijar’ las propiedades a los objetos mediante un registro. Por lo
tanto, el contenido de un efemerón puede seleccionarse como recolector de
basura si, y solo si, la clave es de recolección de basura, que es el
comportamiento exacto que se podría observar en una instancia variable del
objeto. ¡Más claro no canta un gallo!
[i]
Los efemerópteros se reproducen tanto sexual como partenogenéticamente; son ovíparos y excepcionalmente ovovivíparos.
Los efemerópteros se reproducen tanto sexual como partenogenéticamente; son ovíparos y excepcionalmente ovovivíparos.
Las ninfas, denominadas náyades, son enteramente
acuáticas, habitan especialmente los cursos de agua, pero también lagos, lagunas, embalses
tanto de agua dulce
como salobre.
El desarrollo ninfal es más prolongado que la vida adulta. Suele durar un año,
aunque en algún caso (Ephemera danica) dura dos años, y en otros –en
zonas tropicales– se tienen dos puestas en un año.
Son básicamente herbívoras y se
alimentan de restos vegetales y algas. Respiran mediante branquias
traqueales en forma de láminas situadas en los lados del abdomen. Las ninfas de
especies que viven en cursos de agua son arrastradas por la corriente río
abajo, fenómeno que se compensa por parte de los adultos, que vuelan río arriba
para aparearse.
Los efemerópteros son los únicos
insectos que mudan después de haber alcanzado la adultez; la
ninfa acuática realiza su metamorfosis sobre el agua: de ella surge un subimago
inmaduro que vuela hasta un lugar seco donde, al cabo de una horas, vuelven a
mudar convirtiéndose en insectos maduros.
La vida de los adultos es muy corta,
muchas especies viven menos de un día: emergen al atardecer y por la mañana han
muerto; su única misión es el apareamiento y la postura de los huevos. El apareamiento tiene lugar en el aire;
los machos realizan el vuelo nupcial formando enjambres que se desplazan
verticalmente arriba y abajo, y horizontalmente a lo largo del río; las hembras
se acercan al enjambre y consiguen que uno o varios machos lo abandonen para
seguirlas y aparearse. Las hembras depositan los huevos en el agua, de uno en
uno o por tandas. Son voladores mediocres que se alejan poco del agua.
Con
frecuencia, todas las ninfas de una población eclosionan al mismo tiempo, con
lo que durante algunos días se produce una explosión demográfica que cubre todo
el paisaje con efímeras. Tal es el caso de las eclosiones masivas de mediados
de junio del río Tisza,
en Serbia
y Hungría,
o las del río Ebro
(España)
cerca de su desembocadura, concretamente de la especie
Ephoron virgo. Los
adultos vuelan al anochecer en grandes enjambres y son atraídos por la luz
artificial. Se desconoce cuál es el mecanismo por el que todas las ninfas
sincronizan su emergencia.
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