Entelequia


Entelequia: es un término filosófico acuñado por Aristóteles para designar la causa final de perfección (con lo que expresaba a Dios, que era acto puro) que hacía que una potencia se actualizara. La expresión fue recuperada por Leibniz para referirse a las mónadas. El término tiene su origen en la palabra griega entelecheia y nos llega a través del latín escolástico entelechia, combinación de enteles (‘completo’), telos (‘fin’, ‘propósito’) y echein (‘tener’); es posible traducirlo como ‘tener el fin en sí mismo’ o “dedicado a completarse” o “dentro de su propio fin”. La palabra  ‘entelequia’ se incluye en el drae desde 1884.

Para Aristóteles, entelecheia hace referencia a cierto estado o tipo de existencia en el que una cosa está trabajando activamente en sí misma (en la metafísica aristotélica, la entelecheia es el estado opuesto a la energeia), en oposición al concepto de potencialidad: la entelecheia es un trabajo activo hacia la consecución de un fin, intrínseco a la misma cosa. Pero es también ese fin, ese estado en que la entidad ha realizado todas sus potencialidades, y por tanto, ha alcanzado la perfección. Por ejemplo, el árbol es entelequia de la semilla, el objeto hacia el que la semilla tiende sin influencias externas de otros entes con el objetivo de realizar todas sus potencialidades. Y al mismo tiempo, la entelequia[i] es lo que impulsa a la semilla a crecer y convertirse en un árbol.



[i]
Es una entelequia: el mundo en el que vives; de él recibes, la razón de tu existencia: la búsqueda de conciencia en un mar de incertidumbre. ¡Salta!, antes de que se derrumbe, de pura ira, la fina tira que sostiene a aquél que se aviene a convivir en este universo sin reversa… Crysolidan (blogspot)

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