Concupiscencia:
el verbo latino cupere significaba
‘desear’. Formas relacionadas tales como el sánscrito kup- ‘agitarse’, kypeti
del eslavo eclesiástico que significaba ‘hervir’, del letón kupet: ‘hervir, vapor’, sugieren que
concupiscencia en la noción subyacente implica agitación. Uno de sus derivados fue el sustantivo cupido, deseo,
que se usó para nombrar al dios romano del amor.
Para la
antropología teológica, «la
concupiscencia designa la permanente desavenencia, la constante diástasis
existente en toda esa unidad que es la autorrealización moral del hombre». Aclaremos: diástasis es una
separación entre los lados derecho e izquierdo del músculo recto mayor del
abdomen, que cubre la superficie frontal del área ventral. Más claro no canta
un gallo.
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