Ámbar


Ámbar: procede del árabe ‘anbar, “lo que flota en el mar”, que originalmente significaba ámbar gris, una secreción biliar de los intestinos del cachalote que se encuentra flotando en el mar o en la arena de la costa. Debido a que se han hallado trozos de ámbar gris con picos de calamares gigantes incrustados, los científicos han propuesto la teoría de que el intestino de los cachalotes produce esta sustancia como medio para facilitar la digestión de objetos duros y afilados que el animal haya comido inadvertidamente. El ámbar, cárabe o succino, es una piedra preciosa producto de resina vegetal fosilizada proveniente principalmente de restos de coníferas y algunas angiospermas. La confusión sobre las dos sustancias se agravó porque todas las lenguas que lo tomaron del árabe usaron el mismo término. La solución surgió en el francés que introdujo la diferencia por color: ambre gris para la secreción de la ballena y ambre jaune ‘ámbar amarillo’ para la piedra.
La incertidumbre sobre la identidad del segundo elemento –gris– ha conducido en el inglés a reformulaciones caprichosas sobre el origen de la palabra. En el s. xvii se pensó que la sustancia venía de Grecia, de donde las ortografías amber-de-grece y amber-greece y, recientemente, de alguna manera la consistencia grasosa de la sustancia derivó hacia el término ambergrease ‘grasa ámbar’. 

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