Acento: fue originalmente un “préstamo de la
traducción” del griego al latín. Un préstamo de la traducción ocurre cuando
cada constituyente de una palabra compuesta en una lengua se traduce a su
equivalente en la recipiendaria y se ensambla en una nueva palabra compuesta.
La palabra griega prosōidíā ‘prosodia’, se
formó de pros ‘a’ y ōidḗ ‘oda’, canto; estos elementos se trasladaron
–tradujeron– a los latinos ad
‘a’ y cantus ‘canto’ (de donde
canción, cantata, cantante, cántico, cantinela) hasta llegar a accentus. El concepto
subyacente en la combinación ‘a’ y ‘canto’ correspondió al cantado agregado al
habla –esto es, la entonación dada a la lengua oral. El sentido dado al modo
particular de pronunciar la lengua se adoptó en el s. xvi.
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