Alcachofa:
viene del árabe pero penetra a otros idiomas a través del español. Viene del
sustantivo al kharshōf
(con el artículo pegado), con el que designaban los árabes a la planta de la
familia de las Compuestas (Asteraceae),
como el cardo, de flores comestibles. Entró, inicialmente, al español como alcarchofa y pasó al italiano como arcicioffo. En los dialectos del norte
se cambió a articiocco (fon.:
artichoco), la forma como fue adoptada por otras lenguas europeas incluyendo el
inglés (artichoke).
El
término se aplicó inicialmente a la alcachofa jerusalén, una planta de raíces
tuberosas comestibles, a principios del s. xvii.
El epíteto ‘jerusalén’ no tiene relación con la ciudad sagrada; surge por
etimología popular, esto es, por adaptación de un término extranjero desusado
al sistema léxico de la lengua propia. En este caso la palabra fue girasole, voz italiana para girasol (la alcachofa jerusalén
–arcicioffo girasole– es de la familia del girasol).
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